El hospital Byberry: la aterradora  historia de una cruel institución psiquiátrica

Los hospitales psiquiátricos siempre han tenido fama de ser lugares crueles donde los pacientes son t0rturad0s e incluso ases1nad0s; esta idea no es del todo falsa pues proviene de antiguos casos documentados sobre el maltrat0 que sufrían los pacientes al interior de estas instituciones. Debido a la falta de investigaciones, se empleaban métodos de t0rtur4 como tratamiento para intentar curar a enferm0s mentales. El Hospital Psiquiátric0 Byberry es ejemplo de esta cru3ld4d, operó durante el siglo XX y su historia es at3rrad0ra.

Dominio público
Historia

Ubicado en Filadelfia, Estados Unidos; abrió sus puertas en 1903 y rápidamente comenzó recibir pac1entes; sin embargo su crecimiento fue descontrolado y pronto no hubo mano de obra suficiente para atender a los residentes. La administración se vio obligada a contratar personal sin capacitación en el área médica para atender todas las demandas del hospital, esto provocó una cantidad enorme de abus0s por parte de los trabajadores, pues no sabían tratar a los pacientes correctamente.

Durante la Segunda Gu3rra Mund1al, aquellas personas que se negaron a ir al campo de batalla fueron enviadas a trabajar en hospitales ps1quiátr1c0s; es en este momento que la situación 1nhuman4 del Hospital Byberry sale a la luz por medio de fotografías, reportajes y testimonios de algunos trabajadores interesados en el bienestar de los pacientes.

En 1946 la revista LIFE  publicó un artículo sobre esta institución mental en el que menciona lo siguiente:

“Miles de personas pasan sus días, a menudo semanas, atrapadas en dispositivos llamados ‘restricciones’: gruesas esposas de cuero, grandes camisones de lona, ​​guantes, pulseras, candados y sábanas de contención. Cientos de personas están confinadas en «cabañas» (habitaciones vacías, sin camas, con olor a tierra y heces) iluminadas durante el día solo por agujeros de media pulgada en las ventanas revestidas de acero. Por la noche, no son más que tumbas oscuras, de las que los gritos ahogados de los l0c0s resuenan a través del yeso descascarado de las paredes ”.

Esta descripción parece sacada de un cuento de terr0r, sin embargo era la realidad para muchas personas.

Higiene

Debido a la falta de personal, algunas áreas quedaron desatendidas, una de ellas fue la limpieza. Los pacientes pasaban días sin bañarse, algunos incluso andaban desnud0s y en ocasiones hacían sus necesidades en los pasillos. Las sábanas no se lavaban y el piso siempre estaba sucio y pegajoso por la 0rina. A los pacientes más difíciles de controlar se les ataba a la cama donde permanecían días sin ningún tipo de atención higiénica.

Werner Wolff / The LIFE Images Collection / Getty Images
Castigos

Uno de los castigos más comunes eran las llamadas «restricciones» que consistían en sujetar al individuo por los brazos y piernas y dejarlo atado a la cama.

A finales de los 80, un paciente de 27 años llamado William Kirsch permaneció más de 14 meses en «restricción». Este caso fue llevado a juicio y el tribunal del Este de Pensilvania ordenó la liberación de Kirsch pues el hospital estaba violando los derechos humanos del joven. Su abogado, Stephen Gold, mencionó que los pacientes «estaban mucho mejor cuando llegaron allí, hace siete u ocho años».

Lamentablemente este no es el único caso pues según algunos informes, hubo varias situaciones similares y se cree que debido a las negligencias del hospital Byberry murier0n 57 personas en la década de 1970.

Otra técnica de t0rtura empleada por el hospital fue descrita en el diario Philadelphia Record; el artículo explica que el proceso comenzaba con una toalla mojada.

Primero el empleado sumergía la toalla en agua y luego la exprimía para ponerla alrededor del cuello del paciente. Después juntaba los extremos de la toalla y comenzaba a girarlos lentamente. Los pacientes suplicaban piedad pero el empleado no dejaba de torcer la toalla. Pronto los pac1entes dejaban de resp1rar y sus cuerp0s caían sobre la cama; tenían la cara pálida e hinchada. Generalmente tardaban 15 minutos en volver a dar señales de vida.

Esta técnica no dejaba marcas visibles en el cuerpo, lo que hacía más difícil investigar y denunc1ar el maltrat0 del hospital; por eso se cree que utilizaron muchas otras formas de t0rtura que pasaron desapercibidas.

Algunos profesionales contaron que realizaban extracci0nes dentales y otros procedimientos médic0s sin anestes1a. Según Larry Real, un ps1quiatra que trabajó en el hospital Byberry durante los 70, escuchó decir a compañero que «los pacientes con esqu1zofrenia no sienten d0lor»; por lo que no necesitaban anestes1a.

Colección Peace de Swarthmore College
Escapes

La t0rtura y la falta de higiene no son las únicas negl1gencias cometidas por el h0spital; también facilitaban la fuga de los pacientes. En el instituto Byberry se tenía la costumbre de ayudar a escapar a los pacientes «más funcionales», algunos incluso desde su ingreso.

Esto trajo como consecuencia que las personas que vivían alrededor del hospital, a menudo encontraran pacientes durmiendo en sus jardines. También se tienen registros de pacientes que se su1c1daban poco después de huir. Además, existe un informe de un paciente que escapó y mur1ó de hipotermia ya que el personal del hospital no pudo encontrarlo; sin embargo, su cuerp0 fue hallado muchos años después.

A pesar de todas las historias de t3rr0r que se vivían en el hospital Byberry, éste cerró sus puertas el 21 de junio de 1990, cuando después de muchas investigaciones, el Estado de Pensilvania concluyó que  los abus0s eran verdaderos. Desde entonces y hasta ahora, este lugar es conocido como uno de los hospitales ps1quiátricos más aterr4d0res de Estados Unidos.

 

Contesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.