Estudiaba en la calle mientras sus padres pedían dinero y un empresario le dio trabajo para que llegue a la universidad.

Cuando tenía 11 años, una foto de ella haciendo la tarea a lado de sus padres que pedían monedas para vivir se volvió viral. Sin embargo, 7 años después la vida le sonríe y, mientras recogía cartones de la basura, el dueño de una gran empresa decidió darle una oportunidad. 

En 2016, cuando Antonella tenía 11 años, un periodista la encontró haciendo la tarea de la escuela mientras que a su lado, sus padres pedían monedas para comer. Su familia vivía en las calles de Argentina en situación de pobreza y Antonella tenía el sueño de volverse peluquera y, con suerte, mejorar la situación de su familia. Fue así que el periodista decidió compartir su historia, esperando de esta manera que encontraran ayuda en alguna parte. 

Foto: Fabián Marelli

Si bien en un principio recibieron apoyo y hasta les prestaron una casa para vivir, esta oportunidad duró poco y no tardaron en volver a las calles. En un momento de crisis, los padres de Antonella se separaron y ella, que ahora ya tiene 18 años, tuvo que vivir donde podía. En un principio estuvo con su madres, después junto a otras mujeres que conoció bailando en el carnaval y que consideraba sus madres en el fondo de su corazón. 

A lo largo de su adolescencia trató de mantener sus estudios, pero cuando le faltaba un año y medio para terminar la secundaria tuvo que elegir entre estudiar o comer. 

Foto: Fabián Marelli

El primer día que se dedicó completamente a trabajar recogiendo cartón se encontró con Alexis, un adolescente un año mayor y que estaba en la misma situación. Entre ambos lograron 1500 pesos y llegaron al acuerdo de trabajar juntos y dividir las ganancias por la mitad. Sin embargo, ese mismo día Alexis le regaló su mitad y entre ambos surgió el sentimiento de amor. Pocos meses después empezaron a vivir juntos, alquilando una habitación que es donde viven actualmente. 

Cuando era niña y vivía en la calle, la gente se apiadaba de ella y le ofrecía ayuda. Sin embargo, una adolescente cartonera no generaba mas que desconfianza: “La gente escondía el celular cuando pasaba con el carro. Una vez me enojé con una señora y le dije: ‘Si le hubiera querido robar, ya lo hubiera hecho, señora’. Con este carro, me gano la vida dignamente”. La gente me veía y pensaba lo peor”, recuerda con indignación.

Foto: Fabián Marelli

En Argentina, la situación de calle es la segunda problemática más grande, siendo superada solo por la inseguridad. Si bien todos temen verse envueltos en un conflicto, el tener que vivir en la calle es un miedo que muchos porteños ven cada día más real. 

Pero ahora todo ha cambiado y Antonella ya no tiene que contar los pesos para poder completar la renta y no volver a vivir en la calle. El año que viene por fin podrá terminar  la secundaria y su actual empleador le puso la condición de que termine una carrera, que él pagará, para poder conservar su trabajo. 

Horacio García Rebaque es el presidente de SCIS, una gerenciadora de servicios de salud. A mediados de 2022 conoció a Antonella por otra nota, publicada en TN que vió por casualidad en la madrugada. En esta se podía ver a la chica recogiendo cartones, papeles y objetos revendibles, llevaba una chamarra roja que decía “Egresados 2017” y se mencionaba que ella buscaba una segunda oportunidad”. 

Foto: Fabián Marelli

“Sentí que Dios me la encomendaba”, dice este hombre de 65 años, que se reconoce muy espiritual. Al día siguiente, al llegar a su empresa, llamó a Natalia Carrubba, su secretaria, y le mostró el video:

—Dejá de hacer lo que estés haciendo y encontrala. Yo le voy a dar esa segunda oportunidad —le dijo.

Como Natalia no lograba dar con la periodista que acababa de hacerle la nota, se comunicó con Fabián Marelli, el fotógrafo  que había sacado la primera foto, allá por 2016. Fabián ofició de puente para conectarlos.

Foto: Fabián Marelli

En un principio Antonella no se lo podía creer: Le pedí a Alexis que me acompañara a la entrevista, tenía miedo de que fuera todo mentira”, recuerda. Pero la propuesta era real y consistía en que se sumara al área administrativa, a la par de todas esas personas que trabajaban atendiendo teléfonos y escribiendo en computadoras mientras ella tenía su primera entrevista.

Cuando se dio cuenta de en qué consistía el trabajo, reaccionó con miedo: No me preocupaba qué fueran a pensar los demás. Además, Nati me había dicho que el resto no sabía de dónde venía yo. Mi principal miedo era la tecnología. Saber mandar un mail. Al principio, molesté mucho a mi compañera, hasta que aprendí”.

Después de la primera entrevista, Antonella mencionó que “eran dos”, por lo que Horacio sabía que no podía solo darle una oportunidad a ella, por lo que contrató a Alexis como empleado administrativo.  

Antonella se enfrentó a un ambiente nuevo y se enfrentó a todo tipo de situaciones, pero hay que resaltar sus ganas de aprender. 

Foto: Fabián Marelli

Para llegar a la empresa, que tiene sus oficinas en Recoleta, Antonella tiene que hacer combinación de subtes. En Once toma la línea H hasta la estación Santa Fe, que la deja en Santa Fe y Pueyrredón, justo a 10 cuadras de donde, hace seis años, sus papás pedían monedas mientras ella trataba de concentrarse para hacer la tarea.

“Trabajo de 9 a 18, aunque siempre llegamos un rato antes de las 9, para estar tranquilos y fichar a horario. Ahora estoy en Recepción, pero la idea es que termine en Reintegros. Lo que pasa es que me van rotando para que aprenda”, explica Antonella. Se siente una bendecida.

“En la calle hay muchas Antonellas y Alexis, esperando una oportunidad. Pero no hay muchos Horacios y Natalias”, se lamenta.

Contesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.