La verdad detrás de los 6 millones de cráneos bajo París

París, Francia, la capital de la moda y el glamour. Lugar de encuentro entre la historia, elegancia y grandeza. Monumentos, museos, pasarelas, diseñadores… todo en lo que piensas tiene glamour.

Pero la ciudad guarda un oscuro secreto. Uno que tiene sus antecedentes en el siglo XVIII: La Necrópolis de París.

La ciudad francesa es hogar de uno de los cementerios más grandes y famosos de la historia. Consiste en una red de túneles y cuartos subterráneos que durante la época romana eran minas de piedra caliza. Las minas se convirtieron en un cementerio a finales del siglo XVIII y en la actualidad se conserva como un osario que alberga más de 6 millones de esqueletos humanos, siendo así la mayor concentración de toda Europa.

Flickr [En la imagen: Huesos del antiguo cementerio de La Magdalena (calle de la Villa Lévéque, números 1 y 2) depositados en 1844  en el osario del oeste  y transferidos a las catacumbas en septiembre de 1859]
El laberinto de túneles mide aproximadamente 400 kilómetros de largo y 20 de profundidad recorriendo lo que hoy es Montparnasse, Montrouge y Montsorius.

El uso de las minas como cementerio empezó en 1786, cuando el Inspector General de Canteras Harles-Axel Guillaumont dio la orden tras percatarse del exceso de restos humanos que llenaba los pequeños cementerios.

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El problema principal desde un inicio fue el mal manejo de los cadáveres. Después de más de mil años, donde la ciudad fue testigo de grandes batallas y diversas epidemias, los cuerpos sobrepasaron la capacidad de los lugares. Las tumbas de los cementerios comunes pasaron de albergar 1 cuerpo por tumba a 4 o 5. Esto provocó que los habitantes de la ciudad enfermaran por la contaminación producto de la situación.

Fueron aproximadamente 15 meses los necesarios para trasladar los millones de huesos a las catacumbas. El trabajo se realizó únicamente por las noches, cruzando la ciudad por carreteras y acumulando aproximadamente 6 millones de parisinos.

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Así nació La Necrópolis de París.

Al principio los huesos eran simplemente amontonados, pero después se decidió organizarlos para aprovechar mejor el espacio.

Al final se acomodaron los restos de 6 millones de personas en 800 metros de galerías con paredes tapizadas con huesos. El osario comprende sólo una parte de la totalidad de los túneles.

Actualmente las catacumbas están abiertas al público pero solo un 0.5% de ellas.  La extensión y complejidad de los túneles es tal que en definitiva te perderías y jamás encontrar la salida. Tal es el caso de Philibert Aspairt, un conserje que desapareció en 1793. Once años después, encontraron su cuerpo sin vida en las catacumbas.

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Puedes visitar esta ciudad subterránea de manera guiada y segura mientras observas un increíble monumento forrado con los restos de millones de parisinos.

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