Las sondas Voyager siguen mandando nuevos hallazgos a 21 horas luz

Lanzadas hace 43 años las Sondas Voyager 1 y 2 aún brindan nuevos datos.

Aún no salen del tirón gravitatorio del sol y se encuentran a 21 horas luz de nuestro planeta, estas sondas siguen enviando datos, incluido el instrumento Plasma Wave Science (PWS) en cada nave, el cual utiliza el largo par de antenas en forma de “V” que miden el plasma circundante, con estos datos se infiere el ISM (Medio Interestelar Circundante) por el que viajan las Voyager.

En un nuevo estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters, científicos de la Universidad de Iowa, William Kurth y Donald Gurnett han informado sobre la medición más reciente del PWS de la Voyager 2 el cual indica que la densidad de electrones del ISM está aumentando actualmente a medida que la sonda se aleja del Sol.

Estos datos son consistentes con los arrojados por la Voyager 1, que también ha capturado un aumento de electrones desde que cruzó hacia espacio interestelar, según la información recabada por la American Astronomical Society (AAS) en un informe.

Ambas naves tienen trayectorias diferentes en 67 grados en latitud y 43 grados en longitud, por lo que los datos que envían ambas naves y publicados por Kurth y Gurnett confirman que el gradiente de densidad radial medido por primera vez por la Voyager 1 es una característica a gran escala alrededor de la nariz heliosférica.

Hay dos teorías del porqué esto se causa: La primera es que se trata de una interacción del viento solar con el ISM que crea una acumulación fuera de la heliosfera, o la segunda es que el cubrimiento de líneas de campo magnético sobre el límite exterior de la heliosfera agota el plasma justo dentro de la heliosfera.

Estas mediciones serán diferenciadas ya que las sondas logren avanzar y superar el ISM, y también depende del funcionamiento de las Voyager, según los autores.