Lo único que tenía en la vida era su almohada, a pesar de eso un desalmado se la robó

Lo único que tenía en la vida era su almohada, a pesar de eso un desalmado se la robó

 

Buzu era un perrito callejero que vivía en una de las calles más transitadas de Rumania. Su día a día consistía en hacer algunos trucos para que alguien lo notara y lo llevara consigo, sin embargo sus intentos siempre fallaban, pues las personas parecían estar tan ocupadas que ni siquiera notaban su presencia.

Sin embargo, Buzu no se daba por vencido y cada día al salir a buscar comida, buscaba también de una persona que quisiera tener un fiel compañero de vida.

Cada que Buzu sentía que alguien podía convertirse en su nuevo papá o mamá, hacía lo mejor que podía, daba vueltitas, movía su colita, ladraba y hacía otros trucos, pero tristemente nadie lo notaba.

Un día una persona vio que el perrito dormía todas las noches en el mismo rincón de aquella calle y, aunque no lo adoptó, le regaló una mejor vida al hacerle una pequeña casita de cartón con una almohada dentro para que durmiera mejor y un pequeño tazón para que la gente pudiera ofrecerle algo de comer.

Buzu estaba tan contento de tener un nuevo pequeño hogar callejero que no se separaba mucho de él y esto lo llenaba cada día más de ilusión para encontrar una familia.

Un día Buzu olfateó a una mujer y comenzó a seguirla para que ella lo notara, juntos caminaron por muchos metros, haciendo que Buzu se separara por un buen rato de su pequeña casita.

Cuando Buzu volvió muy triste de no haber captado la atención de aquella mujer, su corazón se rompió aún más al darse cuenta de que alguien malvado, le había robado su cojín y su tazón para comer.

Cuando finalmente Buzu sentía que aún en su soledad podía tener un hogar, un ser despiadado le robo sus únicas pertenencias, haciendo que Buzu se sintiera abandonado nuevamente.

Sin embargo, no todo estaba perdido para el perrito, pues un día, una persona notó al pequeño y aunque no lo llevó consigo, contactó a un refugio de animales para que lo llevaran ahí y un par de días después una mujer que formaba parte de este refugio lo encontró en la calle y se acercó a él para cambiar su vida para siempre.

Con un par de palabras y unas cuantas galletitas Buzu aceptó que ella lo acariciara y llevara con ella al refugio, donde varios médicos veterinarios examinaron su estado y notaron que la falta de una buena alimentación había dañado su piel y sus dientes.

Sin embargo, tras un buen baño y muchos cuidados y mimos por parte del personal del refugio y de la fundación Howl of a Dog, Buzu estaba listo y sano para encontrar una familia que pudiera darle todo el amor que siempre había buscado en las calles.

Finalmente la vida le tenía una segunda oportunidad a este pequeño y fue así como Emma y Buzu cruzaron sus vidas. Emma era una mujer de Inglaterra que había encontrado al perrito en la página web de la fundación. Tras leer la historia de este guerrero, no lo pensó más y solicitó su adopción.

Después de un largo trámite, los encargados del refugio aceptaron darle en adopción a Buzu y ahí comenzó su nueva vida, una vida llena de amor y alegrías en compañía de personas con las que siempre estará agradecido.

En el siguiente vídeo puedes saber más sobre la historia.

Una historia que vale la pena recordar.

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