Su mamá lo abandonó y su abuela se hace cargo de él y su enfermedad

Cuando Dios y la vida deciden regalarte el privilegio de tener un bebé, definitivamente es un cambio que será para toda la vida sobre todo por los cuidados que ameritan, pero lamentablemente no todas las mujeres están preparadas para afrontar todo lo que eso trae consigo, y mas si al nacer tu bebé viene con problemas o discapacidad.

Es un golpe duro que toda la familia padece y se requiere de un corazón verdaderamente puro y noble para afrontar la nueva realidad.

Benjamín Verá nació en abril del año 2008, sus primeros dos meses de vida transcurrieron en una incubadora.

“Era realmente doloroso verlo allí, tan pequeño e indefenso con tantos aparatos encima de su diminuto cuerpo”.

El diagnóstico de los médicos no era nada favorable ya que solo le daban pocas horas de vida y en el mejor de los escenarios Benjamín sería un niño sordo, ciego y mudo.

Pero es aquí cuando la voluntad de Dios hace frente y nos demuestra una vez más que sus planes y su manera de obrar son siempre perfectas.

El pequeño Benjamín salió de cuidados intensivos con una visión y un odio perfecto. Pero lamentablemente padeciendo de una parálisis cerebral que le impediría por el resto de su vida realizar las actividades cotidianas con normalidad.

“El requiere de mucho cuidado y atención. Eso es algo que su madre no quiso afrontar”.

Lastimosamente la mamá de este pequeño lo abandonó con tan solo dos años de edad y toda la responsabilidad la tomó su abuela paterna, Adriana.

“Es mi primer y único nieto, él es y será siempre mi consentido, tenerlo a nuestro lado es una bendición.
Con nosotros está mucho mejor, su madre siempre ha tenido las puertas abiertas de mi casa para venir a verlo pero ella se olvidó de él por completo”.

Benjamín solo cuenta con su papá y sus abuelos, quienes se han encargado de darle una vida digna pero lamentablemente sus ingresos no son lo suficientemente altos como para cubrir los alimentos, medicinas y todos los aparatos médicos que Benjamín requiere.

Por este motivo su abuela se ha encargado de hacer rifas y torneos para recaudar fondos y así costear los gastos que genera Benjamín.

“Estoy organizando una rifa para poder comprarle una silla de ruedas más cómoda y que se adapte a sus necesidades pero es muy costosa”.

Su abuela asegura estar tranquila porque sabe que Dios los ayudará a salir adelante ante esta situación.

“Benjamín tiene la mirada más tierna, noble y pura que jamás nadie haya visto. Muchas personas nos han donando ropa y medicamentos para ayudarlo a mejorar”.

Al compartir las fotos y la historia de Benjamín más personas se han sensibilizado y le han ofrecido ayuda económica a toda esta humilde familia.

No dejes de compartir a esta ejemplar familia que día a día se mantiene luchando para mejorar la calidad de vida de este pequeño ángel.

 

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